sábado, 24 de enero de 2009
sábado, 17 de enero de 2009
Características del Bónifaz
- “T-1” y “T-2”, con la Sociedad Española de Construcción Naval, en Matagorda.
- “T-3”, “T-4”, “T-5” y “T-6”, “T-11” y “T-12”, con la Empresa Nacional “Bazán”, en El Ferrol
- “T-7”
Los nombres completos de la serie eran: ESCATRÓN, ESCOMBRERAS, PUERTOLLANO, PUENTES DE GARCÍA RODRÍGUEZ (estos cuatro primeros se vendieron a REPESA), VALMASEDA, DURANGO (los dos para la Naviera Vizcaína), BONIFAZ (nuestro protagonista), PIÉLAGOS (ambos para la Naviera de Castilla), ASTORGA (para CEPSA), MEQUINENZA (también para REPESA), COMPOSTILLA y RIBAGORZANA (integrados en la flota de la E. N. “Elcano”). “T-8”, “T-9” y “T-10”, con Astilleros de Cádiz. La construcción se inició en el año 1955.
Sus características más importantes eran las siguientes:
- Distintivo: EAFX
- Puerto de Registro: Cádiz
- Tonelaje de Registro Bruto: 12.942,38 toneladas
- Tonelaje de Registro Neto: 7.395,67 toneladas
- Peso Muerto: 19.420 toneladas
- Desplazamiento máximo: 26.030 toneladas
- Eslora total: 170,67 metros
- Eslora entre perpendiculares: 161,54 metros
- Manga de trazado: 21,64 metros
- Puntal de trazado: 11,90 metros
- Calado máximo: 9,21 metros
- Propulsión: 1 motor diesel B & W
- Potencia máxima: 7.500 BHP a 115 r.p.m.
- Combustible: 1.942 metros cúbicos
- Velocidad: 15 nudos
- Autonomía: 13.000 millas a 14 nudos
El resto de la historia ya la conoceis. Si quiereis recordarla aquí la teneis.
(FOTOGRAFÍAS FACILITADAS POR ANTONIO ROTAECHE)
jueves, 8 de enero de 2009
Jesus Cancio: POETA DEL MAR
Al inicio de los años veinte, apadrinado por José del Río Sainz, inicia sus colaboraciones en el periódico santanderino La Atalaya, al que envía poemas y relatos de corte costumbrista. Junto a Del Río, Cancio se convierte en uno de los grandes cantores del mar, de cuya inmensidad se muestra enamorado y, a la vez, asombrado contemplador. En 1921 un amigo publica su primer libro Olas y Cantiles. Hasta 1926 no verá la luz el segundo, Bruma Norteña. Sus versos, llenos de emoción y musicalidad, se hicieron populares, y voces admiradoras los intercalaron en lecturas públicas y recitales.
En 1930 publica Romancero del mar. Jesús Cancio colaboró con Adriano García Lomas en las investigaciones folklóricas reunidas en dos tomos con el título Del Solar y de la Raza (Pasajes, 1928-1931). En 1930 le fue tributado en Comillas un cordialísimo homenaje, en el que entre otras, tuvo la adhesión del propio rey Alfonso XIII.
Durante la Guerra Civíl española de 1936, Cancio es concejal de la villa de Comillas, esto unido a su reconocida militancia republicana, hace que cuando termine la contienda sea encarcelado en Torrelavega. Ya por aquel tiempo tiene dificultad de visión pero ni esta merma ni el hecho reconocido de su contribución decidida a que se respetara el templo y las imágenes religiosas, evitó que fuera encarcelado.
Está en la indigencia pero gracias a su primo Luis y la aparición de cariñosos mecenazgos favorecieron la publicación de nuevos libros de poemas: Maretazos (Buenos Aires, 1947), patrocinado por Jesús Corona e Ignacio Vázquez Maza, Barlovento (Madrid, 1951), subvencionado por el embajador de Filipinas en España, Bronces de mi costa (1956), fervientemente suscrito, y la deseada antología Poesía del Mar, cuya aparición cumplió un anhelado sueño del poeta, y en cuya financiación colaboraron Pablo Tarrero, Severino Setién y Fernando Riaño. Tales satisfacciones compensaron al poeta de muchas amarguras pasadas y poco a poco, aún temeroso de su destierro se empieza a trasladar de lugar procurando acercarse cada vez más a su tierra natal; primero residirá en Bilbao y luego en Polanco donde le sobreviene la muerte un 23 de agosto de 1961.
Una muestra de su obra es esta poesía sacada de su libro BRONCES DE MI COSTA.
lunes, 5 de enero de 2009
Mi pequeño naufragio

En la primavera del año 1981 navegaba yo embarcado de contramaestre en un arrastrero con base a Muros nombrado Peña Negra. El barco era como la mayoría de la flota de arrastre de Muros en aquellos años, un viejo cascajo de madera con muchos años de mar en sus espaldas. Faenábamos la altura de Cabo Corrubedo, en una zona llamada Mar De Navallas; El tiempo era de Nordeste flojito con un poco de marejada de viento; O sea un día de tantos en esta costa. Acabábamos de recoger las redes y estábamos navegando un poco para buscar un nuevo lugar donde calarlas, cuando sube el motorista con gesto desencajado y ostensiblemente nervioso. - ¿Qué le pasa señor Ricardo, que mismo parece haber visto un ánima del otro mundo?,- le pregunté yo a ver su estado.
El patrón pocos meses después compró otro barco.











